Eres tan hermoso T., un llamado mudo que se resbala desde el sueño.
Veo tu piel colmada, rozada por la tarde, como si el sol paciente nos mirara desde dentro.
La distancia ríe ahora con mi cabeza. Me llena de temor y una alegría dolorosa.
Quisiera tenerte siempre a estas horas: tristes o dichosos, esperando luego a que la muerte nos abrace.
Sé que es cierto, de pecho a pecho, que de pronto, mi ansia también es tuya.
Hoy te quiero con la necesidad de quien reza y maldice, reinventada cada noche, sin el desasosiego de las horas.
Paz.
⊹ ࣪ ﹏𓊝﹏𓂁﹏⊹ ࣪ ˖⊹ ࣪ ﹏𓊝﹏𓂁﹏⊹ ࣪ ˖⊹ ࣪ ﹏𓊝﹏𓂁﹏⊹ ࣪ ˖⊹ ࣪ ﹏𓊝﹏𓂁﹏⊹ ࣪ ˖⊹ ࣪ ﹏𓊝﹏𓂁﹏⊹ ࣪ ˖
No hay comentarios:
Publicar un comentario