Cuarenta metros cúbicos de soledad, el cuarto.
El abrigo de la percha, ahorcado,
el sombrero en la mesa, como un cráneo,
los zapatos,
uno delante de otro, echando el paso.
Y una escarpia negra posada en lo blanco.
Rosa Chacel
He tenido los nervios a flor de piel. El hambre, las emociones exaltadas, las horas, imprecisas, quizá. Todo el aire que respiro sigue siend...
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